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Comienza pelando las gambas y reserva las colas, guardando las cabezas para la salsa.
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En una cazuela, calienta un poco de aceite y añade los ajos frescos picados, rehogándolos brevemente.
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Incorpora las gambas a la cazuela y saltéalas rápidamente antes de añadir la harina.
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Remueve bien y vierte la leche poco a poco, sin dejar de mezclar con una varilla.
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Agrega un poco de perejil picado, sazona con sal y cocina la mezcla durante unos 6-8 minutos hasta que espese.
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Transfiere la bechamel a un recipiente y déjala enfriar.
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Para la salsa, calienta un poco de aceite en otra cazuela y rehoga los ajos laminados brevemente.
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Añade la cebolla picada y el boniato en dados, rehogando todo junto.
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Incorpora las cabezas de las gambas y las hojas de estragón, luego vierte el brandy y flambea con cuidado.
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Cubre los ingredientes con agua, sazona al gusto y añade perejil picado. Cocina la mezcla durante 15 minutos.
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Una vez cocido, tritura la salsa y cuela para reservar.
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Corta las láminas de pasta brick por la mitad y extiéndelas sobre una superficie plana.
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Coloca una porción de la masa de croquetas en cada mitad de pasta y envuélvelas formando paquetes bien cerrados.
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Fríe las croquetas en abundante aceite caliente hasta que estén doradas y crujientes, luego escúrrelas sobre papel absorbente.
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Para servir, coloca un poco de salsa en el fondo del plato y coloca las croquetas encima. Decora con un poco de perejil.